“A menudo la frontera entre lo absurdo y lo heróico es inexistente. La bandera en la cima ilustra el orgullo nacional.” Rafel G.Bianchi.
En 2007 el artista Rafel G. Bianchi decidió pintar las catorce montañas más altas del mundo, lo que en el mundo del alpinismo se conoce como los catorce ochomiles. Ha tardado casi cinco años en acabar las catorce pinturas. Lo que muestra en el proyecto de “La bandera en la cima” son, además de las pinturas finales, la documentación relativa a su largo proceso de realización. “La bandera en la cima” no es una exaltación del montañismo, sino que quiere manifestar la absurdidad de la figura del artista, del trabajo en arte y por extensión de nuestra condición en el mundo. Y lo hace aplicándose mucho, poniendo esfuerzo y dedicación, sin establecer distancias, insistiendo en llevar a cabo un trabajo que reivindica su propia inutilidad.
El proyecto incluye los catorce cuadros, pero también todos los elementos del proceso: el calendario con los dibujos/diagramas de la evolución diaria y las diapositivas que documentan el proceso; documentación sobre alpinismo y el mito de los catorce ochomiles; también una maqueta realizada a partir de la paleta que Rafel G. Bianchi ha utilizado para mezclar los colores (los grises, en realidad) y pintar cada cuadro; o unas películas en super8 realizadas durante el proceso de ejecución de las pinturas. La implementación del proyecto con la suma de toda esta documentación y los elementos paralelos a las propias pinturas no responde a una cuestión azarosa o casual, sino que suma referentes y estrategias del alpinismo y de la tradición artística. Como se puede comprobar a través de los libros sobre alpinismo incluidos, la presentación del proyecto, “La bandera en la cima” reproduce el ánimo documental que ha recorrido la historia del alpinismo: a los diarios de campo y los mapas se corresponderían los dibujos y diagramas del proceso de ejecución de las pinturas; a las fotografías de las montañas y de los alpinistas en ascensión, las diapositivas que muestran la evolución de cada cuadro; o a las películas en super8 de los alpinistas, la película también en super8 de Rafel G. Bianchi encerrado en su estudio. Pero las referencia a los elementos que rodean al alpinismo aparecen perfectamente solapadas a las referencias a la tradición documental del arte conceptual. La documentación en fotografías, vídeos o películas remiten a el carácter documental que rodea los trabajos de artistas que van desde Art&Language, pasando por Hans Hacke, Vito Acconci o Chris Burden, hasta Bas Jan Ader. En concreto, la referencia a este último es especialmente destacada por los elementos de antiheroicidad relacionados con el papel del artista que también presiden el trabajo de Rafel G. Bianchi.
Esta expansión documental del proyecto (producida por 8 de agosto) acaba convirtiendo el objetivo, las catorce pinturas de los ochomiles, en un rastro más, delatando que finalmente tan importante como el objetivo es el propio proceso, el trabajo de llevar a cabo la tarea. La importancia de la documentación y los elementos que rodean la ejecución de las catorce pinturas resalta, acentúa, focaliza o hace hincapié en la tarea del artista.
(Texto estractado de la crítica de David G.Torres).
* El proyecto “La bandera en la cima” está expuesto en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo del 30 de marzo al 24 de junio de 2012.