Construyendo un mañana que nunca llegó
El fotógrafo Frédéric Chaubin muestra en este libro de Taschen 90 edificios situados en las repúblicas que formaron parte de la antigua Unión Soviética. Representan lo que podría ser considerada la cuarta edad de la arquitectura soviética.
Son construcciones que revelan un inesperado renacimiento de la imaginación, un florecimiento desconocido que tuvo lugar desde 1970 hasta 1990.
Al contrario que en los años 1920 y 1930, aquí no emergieron una “escuela” ni una tendencia principal. Estos edificios representan un impulso caótico provocado por un sistema en decadencia. Su diversidad y ambición de futuro es el canto del cisne de una utopía en la etapa final de su descomposición.

Aprovechando el colapso de la estructura monolítica, estos arquitectos fueron mucho más allá de la modernidad, regresando a las raíces o innovando con libertad. Algunos audaces completaron proyectos que hubieran soñado los constructivistas (Sanatorio Druzhba, Yalta); otros expresaron su imaginación de una manera expresionista (Palacio nupcial, Tiflis). Un campamento de verano, inspirado por bocetos de un prototipo de base lunar, reclama su influencia suprematista (Campo de rehabilitación juvenil Promethee, Bogatyr).
Después llegará el despliegue de la arquitectura parlante en los últimos años de la URSS: un crematorio adornado con llamas de cemento (Crematorio, Kiev), un instituto tecnológico con un platillo volador estrellado en su techo (Instituto de investigación científica, Kiev), un centro político que te mira como un Gran Hermano de cemento (Casa de los Sóviets, Kaliningrado). Este mosaico de estilos testimonia todos los sueños ideológicos del período, desde la obsesión con el cosmos hasta el renacimiento de la identidad y también resume la geografía de la URSS al mostrar cómo las influencias locales comenzaron a manifestarse antes del colapso del modelo centralista.









